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Ser buen tipster es algo más que ganar

Ser buen tipster es algo más que ganar – análisis y ética en pronósticos deportivos.

En el mundo de los pronósticos deportivos, el resultado importa. Pero si el cliente no puede replicar las cuotas, si los mercados desaparecen en segundos o si la comunicación es deficiente, el beneficio “teórico” no se convierte en beneficio real. Por eso, ser buen tipster es algo más que ganar.

Apostar no es solo acertar

El deporte es una pasión con la que convivimos muchas personas. Somos capaces de dedicar tiempo, atención y análisis a aquellos deportes, competiciones o equipos que nos hacen disfrutar. Observamos, debatimos y aprendemos, casi siempre sin ningún fin económico, simplemente por el placer de entender mejor aquello que nos apasiona.

El mundo de las apuestas deportivas añade un componente económico a ese conocimiento. Lo que antes era solo análisis y pasión, pasa a convertirse en una forma de competir contra los mercados ofrecidos por las casas de apuestas, con el objetivo de obtener beneficios. En ese punto dejamos de ser simples aficionados para convertirnos en apostadores.

Cuando un tipster gana, pero el cliente no

Cuando los apostadores comparten sus predicciones, pasan a ser tipsters. Y cuando esos tipsters destacan por sus resultados —o al menos lo aparentan— comienzan a cobrar por sus servicios, como cualquier otro asesor. El problema es que no todos los tipsters son tan buenos como parecen. Algunos obtienen resultados aceptables pero ofrecen un servicio deplorable; otros, directamente, viven de vender promesas irreales a un consumidor hambriento de dinero rápido, algo que rara vez llega.

El sector de los pronósticos deportivos es un terreno en el que conviene moverse con cautela. Es fundamental informarse, aprender y valorar con criterio quién ofrece un servicio, cómo lo hace y a qué precio. El resultado económico es importante, pero no lo es menos la forma en la que ese trabajo llega al cliente.

La calidad del servicio importa

Existen numerosos casos de tipsters con una enorme capacidad de análisis y resultados positivos que acaban “perdiéndose” por ofrecer servicios nefastos. Prima la avaricia sobre la satisfacción del cliente, y mientras las estadísticas sigan siendo buenas, la experiencia del usuario resulta irrelevante. Sin embargo, es imprescindible diferenciar entre el beneficio teórico de un tipster y el beneficio real que puede obtener quien lo sigue.

De poco sirve que un tipster gane 20 unidades si el cliente no puede alcanzar las cuotas publicadas, si los mercados duran segundos o si se ve obligado a copiar los picks en líneas distintas. En esos casos, el beneficio real es muy inferior al que reflejan las estadísticas, y el servicio pierde todo su sentido.

La filosofía de Apuestes desde 2013

Apuestes siempre ha luchado contra este tipo de prácticas. Sin ruido mediático, pero con una idea clara: que el producto llegue al cliente con la mejor calidad posible según el mercado de cada tipster. Desde 2013 seguimos el mismo camino. Puede que no seamos los que más destacan, pero preferimos parecer menos espectaculares y garantizar la satisfacción del cliente. Porque ganar a largo plazo no es solo una cuestión de apuestas, sino también de honestidad, coherencia y una forma de trabajar que no vende humo.

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